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Carta erótica de Rafael P.
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Me presento a todo aquel que pueda tener interés: me llamo Rafael, soy un individuo que vive en una pequeña ciudad de no más de cincuenta mil habitantes llamada Igualada. ¿Dónde esta Igualada? Cualquiera sabe. En un rinconcito de la tierra. Por ahí, por esos barrios de Europa. Es la ciudad más tranquila que existe, aquí nunca pasa nada, ni terremotos, ni monzones, ni volcanes, ni Rocíos Medina, ni cambios climáticos destacables. Quisiera contar sin censura una fantasía o no. Tal vez no, tal vez es la realidad que vive en mi cabeza o la que experimentó realmente mi piel cuando la conocí a ella. Creedme, es un encanto de mujer, una musa que inspira los sentidos, no sólo al amar, sino también con esa fresca espontaneidad que emana al escucharla a hablar. No, sólo no son sus palabras, también lo son sus gestos, su sensualidad y su estilo directo. Su decisión desarma a cualquiera y además es buena gente. Aysss.
Encontré su página por casualidad, estaba a la deriva en un buscador, había escrito la palabra "exhibicionismo" y aparecieron miles de lugares. No es que sea un exhibicionista: porque no me maquillo, ni me pongo rulos para salir a la calle. Buscaba esa palabra porque pensé que tal vez encontraría gente sana que le gustase estar desnudo como yo, ahora mismo por ejemplo. Supongo que no te escandaliza, porque si estas leyendo este relato ya habrás visto cosas bastante más espectaculares. Supongo que quieres que vaya al grano. Que te cuente en confidencia como conocí a esa chica y qué pasó después, siempre está la opción de saltarte esta parte y leer más abajo, tal vez ya lo estés haciendo. La conocí aquí, ella no es de Igualada. Vive a miles de kilómetros de donde yo lo hago.
Sólo de pensar en ella me entran ganas de tocarme. Pero no lo hago porque si no, no creo que pudiera acabar de escribir esto. Lo dejo para luego, para cuando acabe, para la intimidad o para la compañía de la cámara que tengo sobre la pantalla del ordenador, si ella quiere claro. En cualquier caso seguro que pronunciaré su nombre. La abordé con un correo electrónico, un "e-correo" Uno en el que alababa su espacio en el ciberespacio, es una forma de arrimarme como otra cualquiera, una forma de llamar su atención. Lo hice porque me gusto su foto, parecía muy guapa. Conocía su número de icq pero no me pareció ese el mejor medio para llegar hasta ella. La verdad es que en mi interior se despertaba el deseo. El sitio como era y su forma de escribir me seducía.
Me provocaba el solo hecho de imaginármela desnuda entre mis brazos, acariciándola caderas y cintura, prensándola contra mi cuerpo, lamiéndola como si fuera un perro. Mi deseo vivía en ese sueño. Ante mi sorpresa me contestó pronto, con otro e-correo para mí, esa misma noche. En él decía que le gustaba mucho lo que le había escrito y que si deseaba la podía llamar por teléfono, lo podría hacer al número... (prefiero evitar decirlo aquí)
Tardé poco en hacerlo, el tiempo necesario para marcar, estaba nervioso porque no es una cosa que haga habitualmente. Mientras, oía sin escuchar el tono de la llamada, pero no quería que mi voz transmitiera inseguridad. Al fin sonó una voz: -¿Sí?- Una femenina y melodiosa voz contestó, amigablemente para mí.
-¿Eres Rocío?- dije con el pecho hinchado
-¡Si! ¿Quién es?
-Soy Rafael- No hizo falta dar más explicaciones, intuí que ella ya sabia quien era yo
-Hola Rafael ¿Te apetece que hagamos sexo telefónico?- dijo ella.
Me quedé boquiabierto, no podía dar crédito a lo que escuchaba. Así, sin más, simplemente no esperaba eso.
-¿Sexo telefónico? No se como se hace, ¿tiene algo que ver con meter algo en los agujerillos del auricular? Nunca he hecho una cosa así- dije torpemente, yo creo que ella no se lo creyó.
-Hoy tengo ganas de hacer algo con alguien... como tu, me caes muy bien ¿no quieres?- se tomó una pausa y sin esperar la respuesta dijo:
- Anda, díme cosas que me estimulen y me gusten.
Abrí entonces la foto donde esta ella tocándose, y me imaginaba que esa foto tenia vida, que se movía con el sonido de mi voz. Comencé por decirle al oído que en esas fotos estaba ella guapísima y que sentía deseo por ella. Que me estaba imaginando como su mano acariciaba por entre los surcos que hay entre sus labios de abajo, como si fuera mi mano o mi polla la que lo hiciera. La mía en ella. Eso la calentaba, sin decir nada su silencio lo transmitía. Me tomaba tiempo, hablaba lento. Le dije que mis manos acariciaban sus muslos y ella me pedía que sus muslos no. Que era su clítoris el que debía frotar.Al hablar ella yo también me excitaba. Le dije que tenia el pene erecto, la polla dura. Me pregunto entonces como estaba y yo le respondí que desnudo y caliente, pensando en ella. Ella también estaba desnuda. Se escuchaba un lejano sonido de chapoteo, se escuchaba como su mano frotaba donde ella estaba mojada. Yo me sentía estúpido no haciendo nada, me quedaba una mano libre y no me pude contener. Una mano al aparato y la otra al tema. Procuraba concentrarme en decirle cosas que la pusieran a cien y al mismo tiempo no olvidarme de lo que yo mismo estaba sintiendo. Oía sus gemidos de placer y su respiración entrecortada. En cambio la mía intentaba vender dominio de la situación. Me preguntó cómo estaba yo otra vez y fue entonces cuando entendí que me preguntaba en realidad si yo me iba a correr. Lo cierto es que ya no podía más. Todas las células de mi cuerpo estaban exaltadas, revolucionadas y notaba el placer en mi nuca.
-Ooohoosss- salió de lo más profundo de ella.
-No te contengas Rocío, yo tampoco lo voy a hacer- Ambos llegamos al orgasmo al mismo tiempo, me corrí y manché lo que me rodeaba. Luego nos quedamos en silencio un tiempo, un tiempo para saborear. Me sorprendió ver como había dejado todo perdido. Aparté la vista pensando que la experiencia bonita y valió la pena. Después de eso nos hemos visto algunas veces por el netmeeting y gracias a ella, soy ya un experto en lo del tele-sexo. Me sigue gustando más el "tete a tete" Pero para pasar un rato agradable con ella para mí es fácil y estimulante. Espero que pronto nos conozcamos y poderla amar al estilo tradicional, sin cacharros de por medio.Rafael P.