Carta de Anónimo
El chico de mis sueños
Mándame tus experiencias y cartas eróticas. Regalo una película porno a la mejor carta de cada semana!!!
Este relato, es algo que me sucedió hace 5 años, disfrútenlo, como lo hago yo cada vez que me acuerdo.
Mis padres siempre fueron muy recatados sobre temas de sexo, por eso me pusieron en un colegio femenino de monjas, pero yo creo que los instintos sexuales son más fuertes que la razón o la educación. Como fuere, fui una alumna modelo, destacando en todo, las notas, conducta, religión etc. Pero no fue que desperté al mundo, hasta que conocí a Ignacio, un joven de 20 años que hacía mucho tiempo me gustaba, pero creí que el no sentía lo mismo por mí.
Soy una chica de 18 años, mido 1.68 cm y mi cuerpo ya había tomado sus formas, mis pechos paraditos y grandes, mis pezones rosaditos, mi cintura estrecha y mis caderas anchas. Usaba el pelo castaño claro recogido en un moño que resaltaba las facciones de mi cara y mis ojos verdes. Mis compañeras organizaron un paseo a la playa al que no se como mis padres me dejaron ir, era genial esa libertad que nunca había tenido, claro que ellos ni yo sabíamos que la organizadora y dueña de la casa había invitado a todos nuestros amigos. Llegamos en la mañana, éramos unas 12 adolescentes, de 18 años solitas (o eso creía yo) después de un rato llegaron ellos para mi sorpresa ahí estaba Ignacio, el chico de mis sueños.
Sentía que me miraba mucho pero yo no tenía coraje para tomar la iniciativa. En la noche nos fuimos a una Disco y él me sacó a bailar, fue genial era él más guapo de todos y bailaba conmigo. Nos echaron de la disco porque iban a cerrar y todas tomamos rumbos diferentes, Ignacio me acompañó nos fuimos caminando por la orilla de la playa, parecía un sueño . . . Nos sentamos en la arena a conversar, hablamos mucho rato y al cabo de un rato me besó, nos tiramos en la arena, fue ahí cuando sentí sus manos por debajo de mi top, asustada traté de sentarme, pero no me dejó, no sabía que hacer, me gustaba pero creía que para la primera vez había avanzado mucho. Paró un momento y acercó su boca a mi oído: Escucha hace mucho tiempo que venías calentándome, me mirabas y me provocabas con tus movimientos y esa ropa tan ajustada que llevas, y no voy a desperdiciar la oportunidad de follarme a una zorrita como tu así que coopera o te irá mal.
Aterrada lo empuje y salí corriendo pero me alcanzó tirándome de boca en la arena: “no por favor, no me hagas daño”, gemí, pero no escuchaba. Metió sus manos en mi
mini y me arrancó las bragas. Puso su miembro completamente erecto en mi coño que a esa edad tenía muy pocos pelitos. “¡Te voy a dar como nadie, putita¡”, acto seguido comenzó a frotar la punta de su polla por mi coño hasta llegar a mi ano y de vuelta hasta que de improvisó me la encajó de una sola vez en mi coño, lloraba de dolor pero él disfrutaba a montones así empezó con las envestidas, que además de entrada y salida, se metía arena así que me dolía montones, comencé a sangrar.“Bien putita así me gusta.” Ya el dolor disminuía y no quería soltarme quería mas, así que me dio vuelta y siguió follandome, ahora si con mi ayuda, movía mis caderas en círculos, en eso me dio dos cachetadas: “Siempre es así, estas putas de mierda lloran y después les gusta.” Acto seguido puso su polla en mis labios: “Mámala perra.” Parecía que me estuviera follando por la boca, luego de un rato vació toda su leche, la que yo tragué con deleite. Me puso de pie completamente desnuda y comenzó a lamerme mi coño que tenía un poco de arena, pero no le importó, ya que mis juguitos lo habían barrido casi todo. Cando terminó me hizo ponerme en cuatro patas y como si yo fuera un caballo y él mi jinete. Me la empezó a meter despacio en el ano, me dolía montones, pero pensé que se pasaría luego y así fue empezó a cabalgarme, y yo acompañaba sus movimientos estaba excitada a mil y en eso se corrió dentro mío llenándome las entrañas de leche caliente. Caímos rendidos en la arena y al cabo de un rato nos vestimos y nos devolvimos a la casa.
Esa semana fue súper especial. Al día siguiente el encuentro fue en la casa de mi amiga, todos habían salido excepto nosotros dos o eso creía yo, ya que cuando estábamos follando en la mesa del comedor apareció Iván, el mejor amigo de Ignacio, yo me asusté al verlo pero Ignacio no se sorprendió, incluso le dijo que se sumara a la fiesta. Yo no quería que él me follara, no le conocía ni me gustaba, pero cuando vi ese pedazo de carne no me pude resistir. No se como, pero mamé las dos pollas al mismo tiempo y los dos se corrieron uno en mi boca y el otro en mi cuerpo. Ignacio se tiró en el piso y me pidió que cabalgara en su polla y yo no me hice de rogar, así estuvimos un rato mientras Iván se masturbaba mirando el espectáculo, cuando su polla estuvo bien dura me la clavó de una por el ano, no podía de excitación teniendo dos pollas dentro de mí y los dos se acabaron en un acto sincronizado que me hizo llegar al mejor orgasmo de mi vida.
Ahora los tres nos frecuentamos, Ignacio y yo llevamos 5 años de novios, e Iván siempre es bienvenido como un integrante más.
Anónimo
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