Carta del novio de Elaine

Conocí a mi novia cuando cursaba el ultimo año de la carrera, ella estaba en segundo grado. Elaine es una rubia preciosa, de pequeña estatura, pero un cuerpo escultural. Sus senos son increíbles, firmes redondos y sus nalgas bellísimas paraditas como a mí me gustan. Es una excelente amiga, así como una buena amante. Desde el principio nos llevamos bien, éramos lo que se dice "el uno para el otro", aunque no teníamos relaciones sexuales, es decir, nuestros encuentros íntimos se limitaban a las caricias extra-genitales y una que otra clase de sexo oral el cual a mí me dejaba como toro en brama, pues no me dejaba penetrarla.
Me fui a estudiar fuera de la ciudad y en cuanto obtuve mi diploma regresé a mi pequeña ciudad, donde acepté una oferta de trabajo. Por su parte, Elaine se fue a pasar las vacaciones a su casa.
En su primera visita, fuimos a cenar a un restaurante, (ya que me traía unas ganas de coger con ella), donde bebimos 2 botellas de vino. Una vez que terminamos Elaine me dijo que le gustaría conocer el lugar en donde yo trabajaba. Nos dirigimos hacia allá, y en cuanto llegamos al estacionamiento, que tiene nueve pisos, me dirigí a la última planta. Una vez allí, nos dirigimos al lugar donde trabajo, comenzamos a acariciarnos y a besarnos y poco a poco la fui desnudando. Ella vestía un vestido rojo de traja completo. Alcé su vestido y pude ver que llevaba una minúscula tanguita en el cual la parte trasera se le metía en su culito y en la parte delantera se notaba que estaba húmeda debido que su vagina tenia metido una parte de la tela de su ropa interior. (Nada más de acordarme y tengo el pene bien parado espera tantito me lo voy a sacar ya que me está doliendo. Listo.)
Yo empecé a acariciar esa hendidura hirviente al contacto de mis dedos sobre la vagina de Elaine, ella se estremeció y eso me provocó una sensación fantástica. Tenía el pene bien duro y, la vedad, quería metérselo en ese mismo momento sólo que me dispuse a torturarla un poco. Así que terminé de desvestirla y bajé mi cara hacia aquella almejita y me dispuse a lamer. Ella comenzó a moverse mientras que con las manos se acariciaba sus senos así que decidí ayudarla y pellizqué un pezón. "Mmmmm," suspiró ella, mientras que con la mano izquierda abría los labios vaginales para que mi lengua entrara en lo más profundo de su ser. Ella se agitó más y más dando un grito: "Aaaaauuugghhhhh oh mi amor....mi amor...para ya por...fa.....voor..paraaaaa" debido a que se acercaba al orgasmo.
Yo, mientras tanto, continuaba con las lamidas cada vez más rápidas hasta que sentí que mi cara se mojaba de sus jugos vaginales, y comencé a tragar (¡Qué bien sabe el jugo de ustedes, Rocío!), entonces terminé de desvestirme y dije: "Bien, mi amor, ahora es tu turno" y sin decir nada más ella tomó mi pene y se lo introdujo en la boca.
Elaine chupaba desesperada, como si fuera la vida en ello. Yo por lo caliente que estaba esta vez no tardé en venirme como nunca en mi vida. Fue tanta leche que derramé que mi novia tosió como ahogándose. Miré su rostro y vi como tenía su boquita batida de mi leche espesa, así que le dije que se acostara por que la penetraría. Al principio se negó pero cuando empecé a rozar mi pene en sus labios vaginales poco a poco le fui abriendo las piernas hasta tenerla por completo. Era maravilloso ver esa vagina de rojo oscuro por la excitación y mojada ante mis ojos. Tomé mi pene y me fui acercando. Pasé la cabeza del pene primero, tratando de lubricarlo con lo jugos de mi novia. Dios ¡qué caliente está... Así que se lo introduje despacio ya que era virgen. Cuando por fin tenía tan sólo la cabeza de mi pene ella gimió: "Aahh,auughh....des..pa..cioo.. que due....leeeee..." dijo. Cuando yo ya había entrado por completo sentía en mi pene que escurría algo caliente y vi que era sangre así que comencé a bombear y ella cambió sus gritos de dolor a gritos de placer. Mi pene me dolía debido a que su vagina, a pesar de estar bien mojada estaba muy, muy estrecha así que le dije que se colocara en 4 patas sin sacarle el trozo de carne. Una vez estando así la tomé de la cintura y comencé de nuevo el bombeo pero con más fuerzas. Ella gritaba y yo, mientras tanto, empujaba con tal furia que parecía que sus senos se saldrían de su lugar y mis huevos me dolían a cada embestida que daba con su cuerpo. "Aaaaaaauuuuuggghhhhh......mmmmm.....si..sii.sssssiiiiiiii.....mi amor", .....decía ella. Noté que ella se venia así que bombée con tal fuerza que cuando ella se vino sus piernas no la podían sostener.
Gritó y lloró al mismo tiempo, así que le avise que yo también me venía. "Dámelo adentro, lléname de leche caliente...". Así lo hice. Un torrente de semen llenó su cueva hirviendo, caí encima de su espalda, toda sudada por la cogida que le había dado. Me salí de ella trayendo conmigo un hilillo de semen mezclado de jugos vaginales. "Fue maravilloso", dijo ella. Estuvimos un rato descansando y acariciándonos hasta que mi pene estuvo duro como una piedra. Le supliqué que me dejara cogerla por el culo a lo que ella dijo que no le gustaba la idea ya que le dolería más que su vagina. De tanto rogarle acabó aceptando pero con la condición de que ella sería la que se lo metería.
La coloqué en 4 patas (ya que es mi posición predilecta) le ensalivé un poco su lindo y diminuto culito. Tomó mi pene y lo introduje en su vagina con el fin de lubricarlo. Poco a poco me fui acercando hasta tocarlo. Abrí con mis manos sus nalgas e introduje un dedo para prepararlo. Una vez que estuvo listo le dije que ya era hora. Metí mi miembro poco a poco. Lo que hice fue que lo metí de un golpe produciéndome un dolor terrible que en esos momentos era lo que menos importaba. Comencé a bombearla de tal forma que empezó a caerse colocando sus manos en el suelo y sus piernas levantadas debido a que yo no la deje caerse por completo.
Comenzó a arrastrarse y yo pegado como perro detrás de ella la cogí tan fuerte que no tardo en venirse. Vi como sus jugos le escurrían por sus mulos, parecía que si estuviera orinando pero en realidad eran jugos. Yo, de lo contrario, no me venía aún así que bombee con tal fuerza que mi pene me ardía. Fue cuando grité "Sssiiiiiii aahhhh..." llenado el agujerito de mi novia de leche. Cuando por fin nos recuperamos, principalmente ella a quien la tuve que levantar ya que no se podía sostener. Al pararse se veía como escurría todavía semen de los dos orificios así que la vestí y la lleve a su casa. Cuando llegamos le pregunté que si le había gustado a lo que me contestó: "Fue espléndido, sólo que me duele un poco mi trasero pero valió la pena, mi amor..." Me dio un beso y se fue caminado despacio debido a que le dolía su agujerito y yo, mientras tanto, me fui feliz pero también con un pequeño dolor en mi pene.
Bueno, esa fue mi historia Rocío espero que te haya gustado tanto como para que te masturbes.
Septiembre 2001
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