Carta de Josué

HEMBRAS EN CELO 1

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Sexo con morbo total

Hola, me llamo Josué y esta historia que les voy a contar  sucedió hace dos semanas.

Estábamos mi mejor amigo Ronald y yo conversando en la  oficina, somos publicistas y tenemos una pequeña agencia de  publicidad en Caracas, pues bien, nos conocemos desde niños y  por eso tenemos gran confianza. Estábamos conversando  cuando de repente terminamos hablando de sexo y como nos  iba con nuestras novias, la novia de Ronald, Zara es una  hembrona, una instructora de aeróbicos, rubia con cabellos  largos lisos que le llegan a la cintura, cuerpo fuerte con un par de  senos grandes y duros, un culo que parece hecho en piedra  firme y mediano redondo, su abdomen plano con los  abdominales bien marcados y un cuerpo lleno de pecas, en fin  toda una Diosa.

Sobre la mía debo decirles que no se queda atrás, Rafaela es  una hembra morena de ojos verdes y cabello negro también  largo, un poco menos que el de Zara pero no mucho, sus  pechos son firmes y medianos como dos manzanas, su culo es  grande sin ser desproporcionado y es firme y sin ninguna  celulitis, liso como la piel de un bebe. Su cintura pequeña, lo que  hace que todo el conjunto le quite el hipo a cualquiera, se  mantiene en forma trotando y haciendo ejercicios pero sin  excesos y trabaja en una empresa de telecomunicaciones.

En fin, estábamos conversando y debo aclarar que a pesar que  nosotros nos llevamos excelentemente bien, nuestras novias se  odian, no se pasan, Zara opina que Rafaela es una engreída y  antipática, y por su parte Rafaela piensa que Zara es marimacho  y muy chabacana, en verdad mi novia es muy clasista y  orgullosa, tanto que en muchas ocasiones me ha causado  inconvenientes con empleados y otros conocidos.

En fin conversando Ronald y yo, nos dimos cuenta que nuestras  novias eran muy parecidas en lo que a sexo se refiere y no era  de extrañar pues nosotros desde hace años somos masoquistas  y nos gusta el sexo con fuerza, él me comentó que su hembra  era una esclava bien dispuesta y le gustaba ser sometida y  castigada por lo cual siempre cometía faltas para que este la  reprendiera, Rafaela era igual. Allí a ambos se nos ocurrió  misma idea, desde adolescentes nuestros primeros pasos en este  mundo siempre nos excitaron las hembras pero más el ver a dos  monumentos pelearse, darse de golpes y tironearse del cabello  nos encendía, y con la relación de nuestras novias podríamos  hacer de esa fantasía adolescente una realidad. Era algo que no  podíamos creer, tener nuestro sueño tan cerca, y por mi parte  deseaba dar una buena lección a Rafaela aparte que el verla  humillada era la sazón de nuestra relación.

Lo planeamos todo, alquilamos una casa en la montaña alejada  de todo y bien privada, ideal para lo que teníamos en mente,  cada uno llevó de manera separada a su novia sin comentarle  nada de la otra pareja, ofreciendo sólo un fin de semana salvaje  lleno de todas esas actividades que tanto las enloquecían. En la  cabaña teníamos listo todo tipo de juguetes y aparatos útiles en  nuestras actividades esperando sólo que llegáramos. Yo llegué  primero con Rafaela, a la que desvestí en la entrada y comencé  a besar apasionadamente, cuando ya estaba desnuda la lancé  con fuerza contra el suelo y comencé a lamer su pequeña y  depilada vagina mordisqueando con fuerza su clítoris como a  ella le gusta, cuando ya estaba a punto de acabar la aparte, le  ordené ir a guardar las cosas y arreglar la habitación, a lo que  ella respondió "¿ahora me vas a dejar así?, no seas cruel" en un  tono de desafió a lo que yo la callé con un fuerte golpe en su  rostro "calla puta, esto es el principio, harás lo que diga y punto"  (estos juegos siempre han excitado a Rafaela y es lo que más le  gusta), fue mansa y bien excitada a cumplir mi orden, yo  aproveché de esconderme pues sabía que Ronald estaba a  punto de llegar.

Cuando él entró, vi a su hembrón con uno de esos conjuntos  totalmente pegado al cuerpo y de color azul, al cerrar la puerta  Ronald tomó a Zara del cabello por detrás y la pegó contra la  pared al tiempo que con una mano masajeaba su entrepierna,  recostaba con fuerza su verga en el culo de ella, aun vestidos  esa hembra no tardó nada en mojarse y ponerse como perra en  celo, al voltear vi un manchón grande en la entrepierna de su  conjunto, sin duda ya estaba dispuesta, allí Ronald se apartó y la  mandó a la habitación a ordenar, cuando Zara le iba a reclamar,  de un solo puntapié en el trasero la apartó y ella como dócil  mascota fue al cuarto. Los cuartos estaban separados uno del  otro y la casa era lo suficientemente grande como para que no  se sintiera si alguien entraba o salía. Todo estaba en marcha  Ronald y yo nos  encontramos afuera, estábamos excitados y  nerviosos preparando nuestra travesura.
Como siguiente paso, fui a mi habitación a seguir excitando a  Rafaela, desnuda y arreglando las gavetas tomé uno de los  látigos de siete puntas y le azoté el trasero, la tomé del cabello y  la tiré contra la cama donde comencé a azotarla con fuerza  como sé que le gusta, cuando sentí que estaba más adolorida  paré y le dí un beso negro que la puso a mil, pero allí fue cuando  detuve todo, debo decir que mi verga estaba tan dura que dolía  y no penetrarla se me hacía más difícil cada vez, Ronald hizo lo  mismo con Zara me imagino pues era parte del plan, ambos  debíamos taparle los ojos y bajarlas al cuarto de juegos donde  todo empezaría.

Vestí a Rafaela con un conjunto blanco, ligeros y medias un hilo  dental que hacía ver esas nalgas como un regalo divino y que  resaltaba su delicada y bien húmeda raja, un sostén de esos que  realzan el busto y un chaleco que la hacía ver como una nena de  cuento porno le vendé los ojos y la bajé, por su parte Ronald  vistió a Zara con un conjunto de una tela brillante de color  fucsia, con medias y liguero, un hilo dental que apenas tapaba  esa gran raja, por que debo admitir que la vagina de Zara es  bien grande y rica y sus pechos tapados con dos conos que  únicamente cubrían sus pezones y una cinta en la melena parecía  la caperucita de cuentos eróticos, nos encontramos abajo y las  pusimos de rodillas una frente a otra, aun vendadas. Al mismo  tiempo le quitamos la venda a ambas y sus ojos denotaron una  mezcla de sentimientos, sorpresa, gran excitación y rabia (esta  última unida al hecho de que no las habíamos dejado acabar)  Rafaela y Zara se levantaron muy molestas y fueron donde  nosotros a exigir una explicación, allí ambos las tomamos del  cabello y les dijimos a cada una "calla este es el juego, deben  pelear, la que gane va ha recibir doble ración de huevo, la que  pierda lo vera todo sin hablar".

Ambas en esa posición era excitante, se miraron fijamente, las  soltamos y se abalanzaron una contra la otra, (deben recordar  que no eran amigas precisamente), yo internamente deseaba que  Rafaela perdiera para así darle una buena lección de humildad y  humillarla. Ambas se tiraban del cabello y golpeaban con sus  rodillas sus cuerpos, se tiraron al suelo y sus piernas se  entrelazaron al tiempo que se golpeaban con sus puños, Rafaela  decía "te voy a enseñar modales mona marimacha y me cogeré a  tu macho" Zara se enfurecía más y respondía "perra te crees la  gran cosa y hoy vas a aprender que no vales nada y veras como  hago mío a tu hombre" se revolcaban por la habitación, Rafaela  logró incorporarse y comenzó a patear en el suelo a Zara que se  cubría y trataba de ponerse en pie. De repente la rubia tomó el  pie de la morena y la tumbó, se montó encima y comenzó a  pegar su cabeza del suelo tomándola de las greñas, Rafaela  tomaba sus manos y trataba de hacer que la soltara, en eso le  golpeó la cara a Zara y se zafó, ambas se pararon y se miraban  fijamente como dos leonas fieras, mientras esto pasaba Ronald y  yo nos masturbábamos como monos en celo pero no podíamos  acabar pues sabíamos que una de esas dos hembras iba a  reclamar su premio y debíamos dárselo.

Se fueron una contra la otra nuevamente, esta vez se golpeaban a puño cerrado.  Zara pegó a Rafaela contra una pared y golpeaba su abdomen con fuerza, la  morena no estaba tan dura como la rubia y ya se notaba cansada, Zara la  golpeaba y ella sólo se cubría, luego la tomó del cabello y la  lanzó contra el piso, en eso Rafaela tomó un consolador y se lo  lanzó al tiempo que se iba sobre ella. La lanzó sobre una de las  mesas de tortura, metió sus dedos en la vagina de Zara y la  pellizcó, se ve que esto a la rubia le dolía mucho, le pateo la  cara a Rafaela, la tumbó al suelo la volteo y comenzó a azotarla  al tiempo que le pateaba las nalgas, tomó una cuerda y la ató de  manos como si fuera un novillo, después de eso la volteo e hizo  algo que a Ronald y a mi nos sorprendió muchísimo, se quitó su  hilo dental, puso su vagina a la altura de la cara de Rafaela y le  orinó encima, meó su cara y sus pechos y cuando terminó de  manera despectiva, tomó el hilo dental de Rafaela y limpió su  vagina, la tomó del cabello la arrastró hasta donde estábamos  nosotros, y la sudada, sexy y triunfante esclava nos dijo "ya les  domé a esta perra Señores, ahora quiero mi premio y que ella  no pierda detalle, os lo suplico amos......

Y así hicimos realidad nuestra fantasía y lo que sucedió luego, se  los reseñare en la segunda parte.

Josué

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