Carta de Juan el Truhán
Mi hermanastra
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No podría olvidar su rostro de sorpresa cuando por fin mi verga estaba dentro de su culito, mi hermanastra la muy desgraciada después de mucho tiempo de grandes calenturas había aceptado que le diera una buena cogida bajo el pretexto más estúpido del mundo, pero todo empezó así: mi nombre es Juan y soy Juan el Truhán por que me vale ser cabrón, a mi no me pasó como en otras historias donde la casualidad fue la causa de todo, la verdad es que mis hermanas están buenísimas, y yo ya había aceptado la situación de que cada vez que podía le agarraba algo a mi hermana, me le pegaba y trataba de sacarle fotos.
El primero de mis logros fue cuando el papá de un amigo llevó muchos trajes de baño a su casa para vender, a los dos días convencí a Marco que me los prestara, si yo le prestaba mi playstation, así que los guardé todos en mi cuarto y fui a buscarme unos cuantos rollos de fotografía. Como no queriendo, le expliqué a mi hermana que necesitábamos unas fotos en los trajes de baño para hacerles publicidad, pero que no teníamos a nadie y que todos estaban nuevecitos, por supuesto quiso verlos y le fascinaron, así que le propuse que si me los modelaba le daba el que quisiera. La perra interesada de inmediato dijo que sí y que me saliera para cambiarse, preparé mis fotos y entré a disparar con todo, y conseguí muchas fotos de las super tetas de mi hermana, que tanta pasión me causaban, además de muchos agarrones a su cintura que nunca había tocado desnudita, subirla, bajarla, agacharla, hincarla y mojarla con el pretexto de las fotos. Las fotos fueron mi tesoro por un buen tiempo y la lana la recuperé vendiéndolas en la escuela a algunos amigos. Esto estuvo bien por algún tiempo, pero de repente no me satisficieron lo suficiente, así que volví a conseguir un nuevo cargamento de bikinis, pero esta vez con una nueva idea. Fui a conseguir un potente afrodisíaco derivado de la yumbina, lo preparé e hice un agua de jamaica en polvo con el, le enseñé los nuevos modelos a mi hermana y volvió a aceptar muy contenta. Claro que ahora dos de los bikinitos, le dejaban todas las tetas por fuera, le acentuaban sus nalgas y estiraban eternamente sus piernas, la convertían en un verdadero sueño, y como complemento le dije que ahí tenía su aguita oficial de la modelada, tomó un vaso y después otro, con un pequeño bikini verde, sus senos super blancos comenzaron a endurecerse y me los pegaba con más naturalidad, como sin darse cuenta y mientras bajaba el agua se comenzó a desvestir sin que yo saliera del cuarto. Le tomé varias fotos desnuda, y aproveché y le dije que se desvistiera sensualmente, desvestida, conseguí una foto de ella raspándose contra un tubo de su cabecera con un calzón mínimo y las tetas al aire, ya la tenía para cogérmela, reíamos y nos abrazábamos, cuando se le ocurrió llegar a su mamá, entró y tuvimos que cancelar todo, ella también estaba muy buena, llevaba siete años casada con mi papá, y había llegado con Eva de su primer matrimonio, a la que yo siempre me había querido tirar. Bueno entró muy rápido a la casa, y con cara de escandalizada y chistosa, preguntó que qué hacíamos, le respondí que estábamos modelando unos trajes y que si no quería participar... Yo ya bien caliente, me le acerqué y le enseñé los trajes, y sonriente finalmente aceptó, estaba muy buena, tenía treintaisiete años, tenía las tetas de su hija, pero más grandes y mucho más puta, hasta me han llegado a despertar sus quejidos desde el cuarto de mi papá.
Bueno, aceptó y ni tuve que vestir a mi hermanita, la dejé como estaba y le di una mojada y una sonrisita de complicidad, para mi buena suerte tenía sed, así que le ofrecí de mi agua, y terminamos los tres acostados, ellas en los bikinitos, haciéndonos cosquillas y tremendo faje que llegó a todo, encueré a la mamá y ella encueró a su hija y les metí los dedos como pude y me llevé a la mamá al baño donde me la cogí trabadamente, completamente y con toda la ricura del mundo. Me encantó, acabé exhausto y ni me acordé más de mi hermana, pero al día siguiente ya estaba otra vez caliente y en el camión me tocó primero, iba agarrado del tubo donde iban sus tetas y la sentí durísima, esta vez no se alejaba nada como otras veces, después me tocó estar justo detrás de ella y le estuve pegando la pija para arriba y abajo todo el camino, hasta me di el lujo de bajar una mano como si la llevara sostenida del pulgar en la bolsa, para sobarle una nalga todo el camino por encima de su falda y bajarla un poco más hasta su pierna, subiéndola un poco más tranquilamente otra vez, para agarrárselas por dentro, a lo que ella no protestó. Consiguió ponerme otra vez bien caliente y decidí que me la iba a tirar, así que hice una perrada. Fui a revelar las fotos y llegué a casa con ellas, se las enseñé, y analizamos como había salido todo, que si el cuarto, que si la pose, que si sus tetas y le levantaba la playera para que me enseñara marcas, o pecas o sus tetas o algo, todavía traía el uniforme de la escuela, de rayas cafés, con pliegos y bastante cortito. Le tocaba la pierna, y mi carta final fue la foto donde estaba en tetas tallándose contra un tubo, casi brincó cuando la vio, para mi sorpresa, “¿y eso?” me preguntó,
“Pues eres tú, ¿o no?”, “Ya ni la chingas, ¿como andas haciendo esto?”
“Te ves bien, pero creo que se la voy a enseñar a mi mamá y mi papá”, y de inmediato se puso casi en pie y me dijo que no, que qué quería por ella.
“Mmm... ¡tu no te dejarías dar una cogida!” le dije con tono de enojado...
“¿Ahhh, como sabes? respondió,
“¿Si lo harías?” le dije con cuidado y apunto del infarto.
“A lo mejor”respondió.
“Te la voy a dar, ándale, y hasta te regalo todas las que quieras de las demás y los trajes que no te he dado, ¿si?”
Lo dudó, pero tenía una inmensa sonrisa en la cara, como dando su aprobación,
“Pero me puedo embarazar y no quiero”, dijo.
“No te apures, lo hacemos por atrás y nada pasará..” le dije, y como no sabiendo, se empezó a incorporar dándome las nalgas y de cuclillas, me las puso todas paraditas y dijo “¡bueno!” La detuve con una mano y con la otra era riquísimo sentir sus nachas en su plenitud así que la tomé con suavidad y decisión, la acomode y no repeló mucho, “Pero... pero...” comenzó a decir y nada, me bajé la cremallera y me la saqué, mientras le subía la falda con la otra, todo en un segundo, la acomodé y le bajé los calzones, la empecé a suavizar y me mojé el pito con saliva para que resbalara, iba a decir algo cuando se la empuje directo por el culo y volteó con esa cara de increíble sorpresa ingenua que no se me va de la cabeza y empezó a moverse como tratando de cumplir su parte del trato, pero le empezó a doler mucho la verga por el anillo, y comenzó a gritar y a tratar de safarse.
“¡Jamás babosa!, pensé, y la apreté más fuerte, moviéndome más duro, llenándose todo de sus inmensos gritos, y como no paraba traté de darle unos golpe, para que se tranquilizara, y le grité. Por suerte la casa estaba sola y lo sabíamos, así que gritó más, le pegué y la cogí más y para mi sorpresa comenzó a reaccionar sexualmente a los golpes y la empezaron a excitar. Con un ritmo tremendo se terminó viniendo por completo y yo acabé exhausto encima de sus nalgas, lo que sigo haciendo hasta la fecha con cualquier pretexto, igual que a mi mamá, a la primera me parece que la convertí en una puta, la otra ya lo era, nada más necesitaba cogérmela una vez para darle entrada y ya, lo que no sabía la vez que me estaba cogiendo a mi hermana, fue que al lado nos estaba oyendo la hermanita pequeña, pero esa otra cosa...Juan el Truhán
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