Carta de Jose

Por fín

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Al cabo de varios meses de duda conmigo mismo, me decidí a  llamar a mi mejor amigo de la infancia y juventud. Llevábamos  más dos meses sin reunirnos los matrimonios para cenar y  charlar, como hacíamos de costumbre. Cuando le llamé y le dije  que quería verle a solas, se extrañó y me costó bastante trabajo convencerle sin darle una razón concreta, únicamente  le dije que quería charlar un buen rato tranquilo. Por fin me citó en su casa para tomar café a primera hora de la tarde, dos días después. Esperé con impaciencia esa tarde y llegué a su casa  puntual.

Me hizo pasar al salón, me invitó a quitarme la chaqueta y  empezamos a charlar del tiempo que hacía que no nos  reuníamos y cómo estábamos los dos de jóvenes, él conserva su  tipo de atleta, pues aunque los dos tenemos cuarenta y pocos  años él sigue con sus deportes favoritos, yo por el contrario he  sacado una pequeña curva de la felicidad pues no practico  deportes y sólo camino. Pero en definitiva no estamos del todo  mal, él es más guapo que yo y tiene una pequeña hendidura en la  barbilla que le hace muy atractivo. Tenemos más o menos la  misma talla, metro ochenta aproximadamente. Ambos estamos canosos pero conservamos bien el pelo.

A poco pasamos a la cocina para preparar el café y mientras,  nos preguntamos por las familias. Su mujer había ido a su  trabajo, él se había tomado la tarde libre, igual que yo y había dejado a mi mujer en casa de su hermana. Por ello teníamos por  delante toda la tarde para nosotros solos. Al pasar al salón y ya con los cafés y las copas servidas, comencé la conversación que me interesaba. Empecé recordando cuando, casi chavales nos  iniciamos en el sexo. Primero nos pajeábamos cada uno la suya  y poco después él empezó a follarme a mí, yo nunca conseguí  meterle a él mi polla. Comentamos lo curioso, que ahora nos  parecía, que durante dos años y dos veces por semana me  follaba hasta correrse dentro de mi culo y yo me la meneaba  después, tan contento, sin siquiera tocarnos la polla uno a otro.

Al cabo de esos dos años de nuestro “amor” conocimos a  nuestras novias, con las que nos casamos con pocos meses de  diferencia y después de cinco años de noviazgo. Ahora llevamos  más de treinta años sin volver a hacerlo y ambos, lo  teníamos  olvidado. Yo le dije que había vuelto a recordar esos polvos,  una noche, hacía más de cinco meses. Me había despertado con  la polla gorda a reventar, había estado soñando y viviéndolo  como si fuese realidad.  Él me follaba mucho tiempo y yo le  decía que no parara porque me estaba dando mucho gusto. Que  ese sueño se me repetía, desde entonces, con mucha frecuencia  y que por ese motivo se me habían abierto las ganas de repetir  los mete y saca que me hacía cuando éramos jóvenes.

Él en tono de broma me dijo, “¿No te digo?, si me estoy  poniendo cachondo”, y  yo le dije que lo estaba desde que entré  en su casa. A la vista de su comentario me acerque para  abrazarle y le besé en la boca, él me dijo que si habíamos de  hacer “eso” sería mejor pasar al dormitorio. Al llegar a la alcoba  y sin más comentario empezamos a desnudarnos a la vez que  nos besábamos. Él bajo una mano y al tocar mi polla comentó  que seguía teniéndola igual de gorda y que con ese tamaño no  podría metérsela en el culo a nadie. Yo le respondí que lo único  que quería era que me follase él a mí. Que para eso había  venido. Saqué de un bolsillo un tubo de gel suavizante, temía  que con los años fuese más difícil que cuando éramos jóvenes.

Agarré su polla aplicando el gel con un buen masaje ¡¡¡¡¡Qué  gozada tener en mi mano la polla que tanto me había  hecho gozar¡¡¡¡ Después de meneársela un rato, me coloqué de  rodillas en el borde de la cama ofreciéndole el trasero y le pedí  que me aplicase gel en el ano y lo hizo metiéndome un dedo.  Enseguida, ya estaba muerto de ganas de que me follara, le pedí  que me penetrara, no se hizo de rogar y se situó detrás y antes  de metérmela comentó, “Qué culo tan rico tienes jodido, con  razón me gustaba tanto follarte”.

En un momento me metió el capullo y poco a poco con  movimientos suaves de mete y saca empezó un polvo que me  provocó un escalofrío por todo el cuerpo. Al sentirlo él, me  comentó que si eso era nada más empezar que sería cuando de  verdad nos llegase el gran gustazo. A poco paró, con pena para  mí, porque no quería que sacase la polla de mi culo, diciendo  que podíamos hacer otra postura.
Cuando éramos jóvenes siempre me la metía de rodillas. Me  gustó la idea de variar y así hacer más largo el disfrute. Para eso  me coloqué en la cama acostado de espaldas y con las piernas  alzadas presentándole así mi ano, ya abierto al máximo, el se  colocó junto a mí y me clavó la polla de un solo empujón hasta  que sus pelotas me dieron en las nalgas. Sentí su vello en mis  huevos y mi pene se puso más ardiente aún.

Volvió a su mete saca suave ¡¡¡ qué bien me jodía el  condenado ¡¡¡
Le pedí que me la meneara y sin responder se dedicó a ello con  suavidad. A poco soltó mi polla, me agarró por las caderas y  cambió el ritmo del mete saca, ahora sus movimientos eran más  fuertes y cada vez más profundos, gritando “¡¡¡que bien  jodemos y que gustazo me da¡¡¡¡”
   ¡¡¡se estaba empezando a correr ¡¡¡¡  y  ¡¡¡¡ a mí con ese  placer me llegó también el orgasmo ¡¡¡ el más grande que  recordaba ¡¡¡
¡¡¡ Cuanto me gustó ver en su cara el gran placer que le  proporcionaba disfrutar  y correrse dentro de mi culo, que me  llenó de leche¡¡¡
Tan grande fue la corrida que nos quedamos, con su polla  dentro de mi culo y encima de mi, casi dormidos.  Al poco rato,  le estaba empezando otra erección aún dentro de mí,  le pedí  probar otra postura, estábamos casi agotados, por ello nos  tumbamos de costado y de nuevo le presenté mi trasero, yo  continuaba deseoso de tener su polla dentro. Así me volvió a   penetrar, cada vez era más fácil y cada vez disfrutaba yo más de  sentir como me follaba, ¡¡¡ con qué cuidado y con cuanto  placer por parte de los dos ¡¡¡¡¡

Me folló otro buen rato así y de nuevo le pedí que parase para  colocarme a gatas como en los primeros años. Así lo hicimos y  al volver a metérmela sentí de nuevo, ese gran placer de tener  toda su hermosa polla dentro de mi culo. Me folló otro buen  rato y esta vez su corrida fue más breve, la mía fue como en los  primeros tiempos ¡¡ ¡qué manera de soltar leche ¡¡¡,   me pareció que no terminaría nunca. Al acabar, fuimos al  cuarto de baño para ducharnos y mientras nos jabonábamos se  la agarré y se la meneé hasta que le llegó otra erección entonces  me la volvió  a meter, solo para jugar, estábamos casi hartos de  follar y en esa postura nos pareció que sería cansado. Por ello  sin llegar al orgasmo terminamos de ducharnos y nos vestimos.

Nos servimos otro café y otra copa, mientras ya tranquilos  comentábamos lo bien que lo habíamos pasado follandome y  qué buenos polvos me había echado. Tambien charlamos de  política y temas de actualidad. Al marchar yo, nos prometimos  repetir lo antes posible muchas fiestas como la de esa tarde.
¡¡¡¡ Ya estoy deseando que llegue el momento de la nueva  cita ¡¡¡

 

Jose

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