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Rocío, soy un visitante frecuente de tu sitio que es muy bueno. Te envío un relato sobre el primer contacto swinger que derivó en un trío MHM de lo más rico. Me agradaría recibir comentarios y si estos son buenos puedo seguir escribiendo mis experiencias sexuales para compartirlas contigo y con los amigos de la web. Mi nombre es Alberto, me dicen BETO, y mi esposa se llama Paulina, somos de Quito, Ecuador en Sudamérica.
Mi esposa Paulina y yo estábamos desde hace tiempo pensando hacer realidad nuestras fantasías swinger, pero no se había presentado la oportunidad adecuada hasta hace dos días. Yo me llamo Beto tengo 42, 1.80 de estatura, trigueño, 75 Kg, cabello negro y mi esposa se llama Paulina tiene 40, ella es trigueña de mediana estatura, delgada, cabello castaño obscuro, ambos somos profesionales y vivimos en Quito, Ecuador. Este ultimo sábado fuimos a un día de campo en casa de unos amigos, en un valle cercano a donde vivimos. Como fue una reunión de ex compañeros de trabajo, llevamos en nuestro auto a un muchacho que fue sin su esposa de la que estaba enojado.
Toda la mañana hicimos deporte y en la tarde, luego del asado, nos dedicamos a jugar cartas y a tomar cerveza, Paulina a la que le encanta el juego de cartas, empezó a ganar partida tras partida y con cada celebración bebía más cerveza. Ella jugaba en otra mesa diferente de la que yo estaba, a eso de las 7 de la noche me llamó y me dijo que la acompañara a tomarse un café y al calor de las cervezas nos besamos y acariciamos bien íntimamente hasta quedar muy excitados. Paulina me pidió que nos fuéramos a un motel cercano pero yo le recordé que debíamos regresar a Xavier nuestro amigo al que llevamos. A Paulina no le gustó y decidimos regresar con los demás y seguir jugando.
De regreso con el grupo Paulina cambió la cerveza por una copa de ron, salimos a bailar seguimos la fiesta, luego de un unos tragos más, me dijo vamos, regresemos a Quito. Eran como las 10 de la noche, le pedí a Xavier que nos retiremos, nos despedimos y salimos al estacionamiento. Paulina me sugirió que le deje conducir a Xavier que había tomado menos que yo, acepté y acompañé a Paulina en el asiento de atrás. Tan pronto salimos al camino ella se me arrimó y empezó a acariciar mi pecho y a besarme, con cada beso y caricia mi excitación aumentaba y comencé acariciar los senos de Paulina con algún disimulo, ella abrió sus piernas tomando mi mano, se la puso en sus muslos, yo le dije al oído que recuerde que no estábamos solos a lo que respondió: mejor. Bueno tan pronto terminó de decirlo yo me puse muy excitado y apreté mi mano sobre su vagina y comencé a masajearla, en este punto Xavier, que había permanecido callado pero según nos dimos cuenta, estaba muy atento, dijo: ¿Les puedo acompañar?
Paulina inmediatamente emitió un claro SI. Sin más Xavier estacionó el auto en una entrada del camino y saltó al asiento trasero, en muy poco tiempo ya estaba chupando los senos de Paulina y quitándole sus panties, yo le abrí a ella la blusa y le abrí el brassiere y sólo quedó puesta la falda subida hasta la cintura, ella gimiendo mientras Xavier la chupaba los pezones y le metía los dedos en la vagina se acomodó en el sillón del auto y entreabrió las piernas.
Xavier se dio formas y bajó su pantalón y en seguida penetró a Paulina y mientras entraba y salía ella gritaba de placer y yo le apretaba sus pezones. En un momento Xavier la llenó de semen y ella llegó a un orgasmo increíble que la hizo estremecerse de una manera espectacular, Xavier sacó su pene y se separó extenuado, Paulina recobrando algo de aliento me dijo: Méteme tú! Yo ya no aguantaba más y en seguida me acomodé sobre ella y llené su extralubricada vagina con mi semen, haciéndola llegar a otro orgasmo, aunque no tan intenso como el primero.
Nos quedamos quietos por un momento, nos vestimos todos y seguimos camino de regreso a la ciudad. Xavier, cuando se atrevió a hablar, nos invitó a su departamento a tomar un café para relajarnos, Paulina no aceptó y dijo que tal vez otro día, sin embargo al llegar al departamento de Xavier él insistió y yo, ayudándole, convencimos a Paulina que entró de mala gana, mientras Xavier preparaba él café le pregunté a Paulina si le había gustado la experiencia a lo que respondió que si, que la había disfrutado más de lo que se imaginaba y que el momento le había resultado muy oportuno, le pregunté que si le gustaría en otro momento repetir la experiencia y respondió que sí, sí como ese día las circunstancias eran propicias. Yo quedé encantado y ya regresó Xavier con los cafés, mientras los tomábamos, hicimos bromas respecto a lo que pasó y empezamos a recordar algunos de los intensos momentos, Paulina se acomodaba en el sillón y parecía inquieta, Xavier nos hizo caer en cuenta que Paulina había olvidado ponerse el brassiere y que sus pezones erguidos se notaban a través de la blusa que llevaba, Paulina se ruborizó y en ese momento yo levanté la blusa de ella y le besé los senos. Ella se quedó inmóvil, instintivamente se recostó sobre el sillón y se dejó chupar los pezones, Xavier se pasó junto a ella y entre los dos la acariciamos hasta quitarle su ropa interior. Paulina dócilmente se dejo hacer todo lo que quisimos.
Yo dejé un momento a Xavier con Paulina y fui a mi auto a traer una cámara de fotos que tenía y regresé al departamento al momento que Xavier acomodaba a Paulina en un sillón más cómodo y en seguida se dedicó a tocarla, besarla, chuparla y al fin le penetró por su vagina y luego por ano. Ella disfrutó cada momento, lo demostró con sus gemidos y movimientos, me encantó ver como se acomodaba para que Xavier la penetrara por uno y otro lado.
Luego de un rato tomando fotos ayudé a Paulina a quitarse toda su ropa, Xavier y yo hicimos lo mismo y tomé la posta a Xavier y gocé de todos los agujeros de Paulina que en esos momentos ya contenían semen de Xavier y mío. En un momento mientras la penetraba por atrás, Xavier acercó su pene a la cara de Paulina y ella, con su mano, lo tomó y lo empezó a chupar. Así inició la sesión de dobles penetraciones hasta que los tres quedamos exhaustos, nos quedamos dormidos en la cama de Xavier hasta la madrugada en que nos despedimos.
En realidad esta primera experiencia superó con creces lo que conversamos en nuestras fantasías, creímos que la primera vez sería más bien una tímida sesión de sexo con una penetración vaginal, medio al apuro. Resultó ser muy diferente, la primera parte en el auto fue estupenda y luego en el departamento superó aun las más osadas fantasías. Paulina me ha pedido repetir la experiencia con Xavier en otro lugar que no sea el auto y que lo hagamos en un lugar donde podamos pasar la noche.
Le encantó ver las pocas fotos que hice y quiere que en los otros contactos las haga también, con la única condición de que ella elija cuales borrar y cuales puedo mostrarlas o publicarlas en la Internet. También luego de leer este relato quiere que haga otros de nuestras próximas experiencias así que lo voy a hacer. Estamos planeando ubicar un sitio en Internet donde colocar nuestras fotos y las de nuestros amigos y también los relatos, les haremos saber como va esto.
Para quienes lean este relato y les interese darnos su opinión, pueden hacerlo a la casilla de correo electrónico redata54@hotmail.com Saludos Beto y Paulina
17 de Mayo 2003
¿Me escribes algo, tú también?
Alejandra García
alejandra@AlejandraGarcia.com¿Has probado el video-party? El chat más calentorro... y con imágen!
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